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Muerte y enfermedades: estos son los productos ultraprocesados más peligrosos para la salud

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Corporaciones multinacionales impulsan el auge de los alimentos ultraprocesados mediante estrategias políticas sofisticadas diseñadas para proteger y maximizar sus beneficios económicos.
Muerte y enfermedades: estos son los productos ultraprocesados más peligrosos para la salud

Los alimentos y bebidas ultraprocesados han pasado a dominar la dieta de adultos y niños en todo el mundo: representan hasta el 60 % de las calorías diarias en EE.UU., más del 50 % en el Reino Unido y superan el 40 % en Australia y Canadá. Bebidas azucaradas, salchichas, pizzas congeladas, gomitas y 'snacks' han ido desplazando a los alimentos frescos, especialmente en la dieta infantil, y su consumo se asocia con obesidad, diabetes, cáncer y otras enfermedades. Sus aditivos pueden provocar ansiedad, irritabilidad o trastornos por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) en niños.

Corporaciones multinacionales impulsan el auge de los alimentos ultraprocesados mediante estrategias políticas sofisticadas diseñadas para proteger y maximizar sus beneficios económicos. Científicos advierten que esta dinámica empresarial ha convertido el deterioro de la alimentación en una amenaza urgente para la salud pública.

¿Qué son los alimentos ultraprocesados?

Los alimentos ultraprocesados son formulaciones industriales elaboradas a partir de sustancias derivadas de alimentos, mediante múltiples procesos. Su fabricación comienza con el fraccionamiento de alimentos enteros en componentes como azúcares, aceites, grasas, proteínas, almidones y fibra. Estas sustancias suelen obtenerse de cultivos de alto rendimiento (maíz, trigo, soja, caña de azúcar o remolacha) y del procesamiento de productos animales procedentes de la ganadería intensiva.

Algunos de estos componentes se someten luego a modificaciones químicas como hidrólisis o hidrogenación. Posteriormente se ensamblan —con poco o nada de alimento entero— mediante técnicas como extrusión, moldeado y fritura. Se añaden colorantes, aromatizantes, emulsionantes y otros aditivos para hacerlos más sabrosos o visualmente atractivos. El proceso finaliza con un empaquetado sofisticado de materiales sintéticos.

Los procesos e ingredientes empleados buscan crear productos altamente rentables: insumos baratos, larga vida útil y marcas reconocidas. Su resistencia al deterioro, su formato listo para el consumo, sabor irresistible, su pertenencia a multinacionales y su agresivo 'marketing' les dan una enorme ventaja en el mercado frente a los productos mínimamente procesados.

Para descubrir un superalimento subestimado con grandes beneficios para la salud, lea este artículo

¿Por qué son perjudiciales?

Estudios realizados en diversos países han demostrado que los alimentos ultraprocesados ​​suelen tener un alto contenido calórico, elevadas cantidades de azúcar, grasas no saludables y sal, y bajo aporte de fibra dietética, proteínas, vitaminas y minerales.

Además, provocan respuestas glucémicas altas —aumentan los niveles de glucosa en sangre tras la ingesta— y poseen un bajo poder saciante. También alteran la microbiota intestinal, favoreciendo microbios asociados a enfermedades inflamatorias.

El aumento de la proporción de alimentos ultraprocesados ​​en la dieta deteriora la calidad nutricional general e incrementa el riesgo de las siguientes enfermedades

  • obesidad;
  • hipertensión arterial;
  • enfermedades coronarias y cerebrovasculares;
  • dislipidemia;
  • síndrome metabólico; 
  • trastornos gastrointestinales; 
  • cáncer.

¿Qué productos son y cómo identificarlos?

Las bebidas azucaradas cabonatadas encabezan la lista de productos más perjudiciales, según la nutricionista Natalia Pavlyuk. Contienen grandes cantidades de azúcar, saborizantes y colorantes. "Su consumo habitual  se asocia a un mayor riesgo de diabetes, obesidad y una menor esperanza de vida", advirtió.

Los productos cárnicos procesados —como salchichas, 'hot dogs' y chuletas precocinadas— también pertenecen a esta categoría. Suelen contener exceso de sal, grasa, potenciadores del sabor, colorantes y conservantes. "Al elegir estos productos, preste atención a los ingredientes, el contenido de grasa (hasta un 17 %) y la cantidad de aditivos. Cuanto más breve y clara sea la lista, menos dañino será el producto", sugirió la experta. 

Las galletas, bollos industriales y gomitas contienen numerosos aditivos perjudiciales. Los colorantes alimentarios, especialmente en grandes cantidades, pueden causar ansiedad, irritabilidad e incluso provocar TDAH en niños.

Otros productos nocivos, aunque muy apetecibles, son las pizzas congeladas, la comida rápida, las patatas fritas de bolsa y los 'snacks' en general. 

Para identificar un alimento ultraprocesado basta con examinar su lista de ingredientes. Si contiene sustancias poco habituales en cocinas domésticas —como jarabe de alta fructosa, aceites hidrogenados, proteínas hidrolizadas, aislado de soja, gluten, caseína, proteína de suero o carne separada mecánicamente— o aditivos 'cosméticos' —saborizantes, colorantes, emulsionantes, edulcorantes, espesantes—, se trata de un ultraprocesado.

Si quiere saber qué enfermedad peligrosa podrían provocar bebidas azucaradas, lea este artículo

Llamamientos de científicos y organizaciones 

Una serie de tres artículos publicados en The Lancet analizó cómo el auge de la comida ultraprocesada está impulsado por grandes corporaciones que emplean tácticas políticas sofisticadas para proteger y maximizar sus beneficios económicos.

Según sus autores, no basta con apelar a la educación o a cambios individuales, porque el deterioro de la alimentación constituye ya una amenaza urgente para la salud pública. Se requieren políticas coordinadas y una firme labor de incidencia para reducir el consumo de ultraprocesados y mejorar el acceso a alimentos frescos y mínimamente procesados.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha constituido un grupo de trabajo para elaborar una nueva guía sobre el consumo de este tipo de alimento.

"Recomiendo simplemente evitar estos productos. Aunque a casi todo el mundo se le antoja algo como papas fritas de vez en cuando —y está bien darse un capricho en pequeñas cantidades—, lo mejor es sustituir los alimentos procesados ​​por alternativas naturales en la dieta diaria", concluyó Pavlyuk.

Para saber cómo encontrar la dieta personalizada que realmente funciona, lea este artículo

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