El emblemático río Potomac ha devenido en un nuevo escenario de disputas entre políticos estadounidenses, luego de que el pasado 19 de enero se rompiera sobre su cauce una tubería de aguas servidas en las afueras de Washington DC. Tras el incidente, que sigue sin resolverse, unos 240 millones de galones de aguas sin tratar han caído en el curso del río, generando un desastre medioambiental, recoge NBC.
Reportes desde el sitio refieren que el olor es nauseabundo y los equipos de rescate han advertido a sus agentes que usen equipos especiales de protección para realizar cualquier labor en la zona del derrame, localizada en el vecino estado de Maryland.
La Universidad de Maryland calificó lo sucedido como uno de los mayores derrames de aguas residuales en la historia estadounidense, mientras que la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) aseguró que el desastre ecológico es de "proporciones históricas".
Solicitud tardía y competencias cruzadas
Entretanto, las autoridades de la capital declararon una situación de emergencia pública el pasado 17 de febrero y pidieron a la Casa Blanca que declarara una emergencia por desastre, en interés de obtener financiamiento para acometer labores de reparación y limpieza, con un costo estimado en millones de dólares.
Pese a la gravedad de la situación, la alcaldesa de Washington DC, Muriel Bowser, demoró casi un mes en solicitar apoyo de las autoridades federales, por lo que su gestión ha sido cuestionada. Un funcionario declaró a NBC que Bowser toma las decisiones "basándose en su evaluación de la situación". Por su lado, las autoridades de Maryland aún no formulan ninguna petición de ayuda.
Parte de la lentitud para responder a la crisis se explica directamente a partir de la estructura federal del Gobierno de EE.UU. y a la muy especial situación jurisdiccional presente en la zona del desastre, puesto que para dar respuesta al problema se precisa de la cooperación estrecha entre la Casa Blanca, los gobiernos de Maryland y Virginia y la alcaldía de la capital, lo que aún no sucede.
Acusaciones cruzadas
El tema alcanzó proporciones nacionales el pasado lunes, cuando el presidente Donald Trump aludió al "enorme desastre ambiental" en el Potomac y culpó de las demoras a los líderes demócratas locales, particularmente al gobernador de Maryland, Wess Moore. En descargo propio, afirmó que ordenó a las instancias federales que "proporcionaran de inmediato toda la gestión, dirección y coordinación necesarias".
A Trump le siguió la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, quien se hizo eco de la crítica del mandatario hacia sus adversarios y se comprometió a que la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) tomaría las riendas de las labores de limpieza. En el mismo post aseveró falsamente que el derrame afectó el suministro de agua potable en Washington DC.
El político republicano redobló su apuesta confrontativa el martes, al escribir en Truth Social que si las autoridades demócratas locales precisaban de la ayuda del gobierno federal, debían llamarlo y solicitarle "cortésmente" su respaldo.
Moore, hacia quien se dirigieron los dardos de Trump y Noem, sugirió que Trump mentía para hacer recaer la responsabilidad de la gestión de la crisis ambiental sobre las personas inadecuadas.
"Durante el último siglo, el gobierno federal ha sido responsable del Interceptor Potomac, no Maryland. La tubería de aguas residuales se encuentra en terrenos federales", alegó en su cuenta de X. En el mismo post, aseguró que "las autoridades de Maryland llegaron al lugar pocas horas después de la fuga, para coordinar la respuesta y proteger al público", y acusó a los funcionarios federales de no haber acudido a las reuniones convocadas para atender la emergencia.
En la víspera, la Casa Blanca convocó a una primera reunión entre las partes y la compañía de aguas DC Water. Se reportó asimismo que las agencias federales concurrieron por primera vez al lugar del desastre.
"El gobierno federal ha estado preparando planes. La Casa Blanca ha estado en contacto con FEMA, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército y la EPA […]. Este es un problema que queremos solucionar, no solo para el gobierno federal, sino para todos los residentes de Washington DC", dijo a la prensa la portavoz presidencial, Karoline Leavitt.



