El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró este viernes que los bombardeos a Venezuela y los eventos que han sucedido a ese hecho, gozan de amplia popularidad entre la población venezolana.
"Vamos a hacer muchas otras cosas en Venezuela. Vamos a hacer mucho. Tenemos una excelente relación con su Gobierno. ¿Alguien ha presenciado algo tan hermoso, tan decisivo y tan popular entre el pueblo venezolano? Fue muy popular", sostuvo el mandatario en una alocución desde la ciudad de Corpus Christie, donde se encuentran importantes refinerías.
En interés de enfatizar el retorno del petróleo venezolano al mercado estadounidense –del que salió en razón de las sanciones que él mismo impuso durante su primera gestión–, refirió que "360.000 barriles" de ese hidrocarburo estaban "ahora mismo" en un tanquero anclado a su izquierda.
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— RT en Español (@ActualidadRT) February 27, 2026
Dijo asimismo que, en adelante, será EE.UU. quien se encargue de refinar y comercializar el crudo procedente del país suramericano en "todo el mundo" y aseveró que Washington se quedará "con una parte" de los recursos derivados de esas transacciones.
"Refinaremos su petróleo aquí, en EE.UU., y aquí en Texas, y luego lo exportaremos a todo el mundo. Nos quedaremos con una parte, les daremos otra parte y ganarán más dinero que nunca", sostuvo.
A ello sumó que Washington ayudará "a reconstruir" la nación bolivariana, a la que tachó de "desastre". "La reconstruiremos y también nos beneficiaremos. Y así es como debe ser, ¿no? Va a ser genial", completó.
Agenda energética como centro de la relación
Aun antes de la agresión militar del pasado 3 de enero, Trump expresó abiertamente su interés en que compañías de su país se hicieran con el control del crudo venezolano, bajo el falso alegato de que este le había sido "arrebatado" a Washington. Luego del ataque afirmó que su Gobierno se mantendría al frente de la industria petrolera venezolana durante tiempo indefinido.
Por su lado, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, desdijo esta versión, al asegurar que Venezuela, depositaria de las mayores reservas de petróleo del mundo, define su política energética sin interferencias externas.
En una entrevista posterior, la mandataria aseveró que las ventas de crudo realizadas a EE.UU. a través de particulares han sido "de justicia comercial", con lo que descartó la existencia de privilegios para el país norteamericano.
Con más de una década de sanciones estadounidenses a cuestas que comprometieron severamente el desempeño de su negocio petrolero, Venezuela se ha fijado como meta estratégica explotar sus importantes reservas hidrocarburíferas para reingresar al grupo de países que producen crudo en cuantías elevadas, así como ampliar su oferta en otras mercancías del sector por medio de alianzas estratégicas con estados y particulares.
Por un lado, la Asamblea Nacional aprobó a principios de febrero una reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos que incorpora esquemas de negocio con particulares que resultaron exitosos para evadir las restricciones impuestas por Washington y, por otro, el Tesoro estadounidense emitió un conjunto de licencias que posibilitan el reingreso condicionado de varias gigantes energéticas a territorio venezolano, sin renunciar a su esquema general de medidas coercitivas unilaterales, que recientemente fue renovado por otro año.
Además, el pasado 11 de febrero arribó a la capital venezolana el secretario de energía de EE.UU., Christopher Wright, en una visita oficial. En ese contexto, Rodríguez refirió que el objetivo de las conversaciones fue "el establecimiento de una asociación productiva a largo tiempo, que permita una agenda energética que se convierta en motor de la relación bilateral".


