El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España, José Manuel Albares, rechazó este martes las declaraciones de que emitió el lunes la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien expresó que "ya no se puede confiar" en el actual sistema internacional como "la única manera" de defender los intereses de la Unión Europea (UE) ante las amenazas complejas, en el marco del ataque de EE.UU. e Israel contra Irán.
Albares instó al bloque comunitario a "defender el orden internacional basado en normas", porque a su juicio, "la alternativa es el desorden". En ese sentido, el canciller dijo que hay que elegir entre "el derecho o la fuerza; la paz y las relaciones pacíficas entre Estados o el uso de la guerra como instrumento de política exterior; el progreso o la involución histórica".
José Manuel Albares sobre las palabras de Von der Leyen apelando a una política exterior "realista":"Uno tiene que optar: o el derecho o la fuerza. O la paz o el uso de la guerra como instrumento de política exterior"#Canal24Horas▶️ https://t.co/wIMPtOs0Wjpic.twitter.com/ieHeKWdZtC
— RTVE Noticias (@rtvenoticias) March 10, 2026
En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de este martes, el canciller español defendió que el orden internacional actual no es solo "una construcción jurídica", sino la base del "multilateralismo" vigente que permite enfrentar los graves desafíos actuales y que posibilita el desarrollo y el crecimiento económico.
El ministro español se alineó así con el presidente del Consejo Europeo, António Costa, quien criticó la postura de la presidenta comunitaria. De hecho, este martes Costa abogó por "garantizar que el mundo siga basado en reglas" y regido por "soluciones multilaterales", frente a lo esgrimido por Von der Leyen.
"Europa tiene que defender el orden internacional porque la alternativa es el desorden, no el orden, y no hay una oposición entre un antiguo orden y uno nuevo que lo sustituiría", relató Albares, quien además recordó que la propia Unión Europea "es una construcción basada en derechos que protegen a todos sus miembros y en tratados" y que, de hecho, la función de la Comisión Europea es ser "garante" de su cumplimiento.


