La comunicación constante entre el presidente Donald Trump, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, no necesariamente implica que ambos países compartan los mismos objetivos finales, y tengan iguales niveles de tolerancia al riesgo, según recoge Axios.
Los funcionarios de EE.UU., Israel e Irán son conscientes de que una división entre los aliados definiría el rumbo del conflicto. En este punto de la crisis en Medio Oriente, tres asesores de Donald Trump indicaron al medio bajo la condición de anonimato que Washington tendría mayor voluntad que Tel Aviv para poner fin a las principales operaciones militares.
"Israel no odia el caos"
De acuerdo con funcionarios de la Casa Blanca, Trump solo dará el conflicto por concluido cuando logre desmantelar el programa nuclear y de misiles iraní, su armada y sus redes de financiación. Esta postura contrasta con la de Israel, que busca abiertamente un cambio de Gobierno en Irán, realiza asesinatos de su cúpula política y ya planea eliminar al nuevo líder supremo iraní, Mojtabá Jameneí, señala Axios. Asimismo, el medio recoge la declaración de un funcionario de la Casa Blanca que afirmó que "Israel no odia el caos. Nosotros sí. Queremos estabilidad. ¿Netanyahu? No tanto, sobre todo en Irán. Ellos odian al Gobierno iraní mucho más que nosotros".

La falta de sintonía entre ambos aliados quedó también en evidencia tras el bombardeo israelí de depósitos de petróleo iraníes. Este episodio llevó a Washington a exigir que no se repitieran acciones de ese tipo sin previo aviso, buscando así proteger la estabilidad del mercado energético global.
Asimismo, el presidente Donald Trump se desvinculó del ataque israelí contra el estratégico campo de gas South Pars, yacimiento compartido entre Irán y Catar, el 18 de marzo. El presidente subrayó en Truth Social que "Estados Unidos no sabía nada sobre este ataque en particular, y el país de Catar no estuvo involucrado de ninguna manera, forma o modo, ni tenía idea alguna de que iba a suceder".
El asesinato que complicaría los planes de Trump
Sin embargo, el presidente estadounidense declaró a Axios que él y su homólogo israelí están "trabajando muy bien juntos", y existe coordinación entre los servicios militares y de inteligencia de Estados Unidos, más centrados en objetivos militares, e Israel, con asesinatos de alto nivel y medidas para las bases del futuro político del país iraní.

Esta no es la primera vez que muestran un frente unido, puesto que ya ocurrió durante la Guerra de los Doce Días el pasado junio, lo que fortaleció su vínculo. Según declararon fuentes oficiales al medio, actualmente ambos líderes están más en sintonía que nunca, y Trump ha respaldado el reciente asesinato del jefe de seguridad iraní, Ali Larijani, a manos de Israel.
No obstante, varios expertos señalan que esta operación podría perjudicar a Estados Unidos. El analista político Tarita Parsi consideró que el funcionario era alguien que favorecía las conversaciones con Washington y era capaz de generar un consenso dentro del sistema para "una vía de salida" en algún momento. "Los israelíes quieren que la guerra continúe degradando aún más las capacidades militares de Irán para cambiar el equilibrio en la región a favor de Israel en los próximos años. Han luchado durante más de dos décadas para que EE.UU. entre en guerra total con Irán, y habiendo logrado finalmente ese objetivo, no quieren que Trump interrumpa la guerra", afirma.
Además, Teherán calificó el asesinato como "un acto terrorista". El Ministerio de Relaciones Exteriores afirmó que esta acción "no solo no debilitará la férrea voluntad del pueblo iraní de defender su seguridad y sus intereses nacionales, sino que reforzará aún más la cohesión nacional, la firme determinación y la resistencia del pueblo y de los líderes de la República Islámica de Irán en defensa de la integridad del país".
La primera muestra pública de disidencia en la Administración Trump
La presión aumenta de manera paralela en la Casa Blanca. El director del Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos, Joe Kent, dimitió tras acusar a Israel de arrastrar a la administración a una guerra innecesaria. "Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y está claro que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso grupo de presión estadounidense", escribió en la carta.
Según The Wall Street Journal, esta es la primera muestra pública de desacuerdo en la Administración del presidente Donald Trump sobre su gestión del conflicto con Irán.
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