Alemania está cambiando su estrategia industrial ante el desgaste de su modelo exportador y la prolongada atonía económica: el país busca pasar "de coches a cañones" y convertir el declive industrial en un auge de la defensa, recoge The Wall Street Journal.
Según el diario, Berlín intenta transformar la capacidad ociosa y la pérdida de empleo en el sector manufacturero en un impulso para la producción de defensa, en un contexto de rearme europeo y dudas sobre las garantías de seguridad de Estados Unidos.
El WSJ citó datos gubernamentales de acuerdo con los cuales cada mes desaparecen en torno a 15.000 empleos en la industria manufacturera alemana, incluida la automotriz. En esa línea, reveló que Mercedes-Benz registró una caída del 49 % en sus beneficios de 2025, mientras Volkswagen afirmó que su ganancia había bajado el 44 % en el mismo periodo.
Aunque los servicios ya representan alrededor del 70 % de la producción económica, la manufactura aún aporta el 20 %, y hasta una quinta parte de los servicios está vinculada con firmas industriales como los fabricantes de autos, indicó el WSJ.
En ese marco, señaló que la política industrial está girando hacia la defensa: "la apuesta no es revivir la vieja economía, sino reemplazarla", con plantas infrautilizadas y trabajadores cualificados despedidos redirigidos hacia un sector que "sigue expandiéndose a escala".
El medio apuntó que, con cambios regulatorios recientes en Alemania y la Unión Europea, las empresas de defensa han mejorado su acceso a los mercados de capitales. Además, contratos públicos y esquemas de financiación han desbloqueado casi un billón de euros en fondos para defensa (unos 1,2 billones de dólares), impulsados por un entorno global más hostil, reportó el diario.
Klaus Rosenfeld, consejero delegado de Schaeffler —proveedor automotriz que también está entrando en defensa—, sostuvo que el sector del automóvil atraviesa una crisis por la desaceleración global, riesgos geopolíticos y la competencia china. "Una gran tendencia en la economía alemana es que la gente pregunta mucho más que antes: '¿Cómo podemos contribuir a lo que no se ha hecho en los últimos muchos años, para recuperar la capacidad de defendernos?', y eso es lo que estamos haciendo", dijo Rosenfeld. "En Alemania hay muchas quejas [...]. Tenemos que arremangarnos", añadió.
El WSJ informó que varias compañías añadieron un tercer turno para fabricar armas y municiones para Ucrania, y que interceptores Patriot —hasta ahora un producto "puramente estadounidense"— pasarán a fabricarse en Alemania ante el aumento de la demanda. El diario citó cifras gubernamentales según las cuales casi el 90 % del capital de riesgo europeo invertido en tecnología de defensa está fluyendo hacia empresas alemanas.


