A pesar de las numerosas advertencias de Moscú, las fuerzas ucranianas siguen utilizando el espacio aéreo de los países bálticos para lanzar drones sobre territorio ruso, lo que aumenta el riesgo de una escalada en la región.
Los Estados bálticos, cuyo territorio se ve de hecho arrastrado a un conflicto ajeno, ofrecen explicaciones contradictorias sobre lo que está sucediendo, al tiempo que afrontan una presión creciente y a la amenaza de una implicación directa en el enfrentamiento.
Caos en el Báltico
Los drones ucranianos atraviesan cada vez con mayor frecuencia el espacio aéreo de terceros países, sobre todo de los Estados bálticos más hostiles hacia Moscú, para llevar a cabo ataques contra territorio ruso.

- A primeros de mayo, drones ucranianos sobrevolaron el espacio aéreo de Finlandia, lo que provocó una dura reacción de Helsinki y nuevas exigencias a Kiev para que planificara sus rutas con mayor cuidado.
- La semana pasada, dos drones ucranianos atravesaron el espacio aéreo de Letonia y lanzaron ataques contra instalaciones rusas utilizando una ruta que atravesaba la región del Báltico, sin encontrar resistencia alguna en el camino.
- El martes, la situación se repitió en otro país báltico, Estonia. Sus Fuerzas de Defensa abatieron un dron ucraniano que había entrado en su territorio. "Es la primera vez que derribamos un dron nosotros mismos", indicó el ministro de Defensa, Hanno Pevkur. Detalló que un vehículo aéreo no tripulado que se dirigía hacia el territorio ruso entró en el espacio aéreo de Estonia y un caza de la Misión de Seguridad Aérea del Báltico (misión permanente de defensa y alerta rápida de la OTAN) lo derribó sobre el lago Vortsjarv, en el sur de la nación.
- Mientras, el miércoles se activó una alerta aérea por drones también en Lituania, lo que obligó a los legisladores a refugiarse en búnkeres y a suspender los vuelos en el aeropuerto de la capital.
- Este jueves, un dron volvió a sobrevolar Letonia y cazas de la OTAN fueron enviados para derribarlo. Se pidió a los habitantes que se refugiaran. Además, en algunas regiones se suspendió el tráfico ferroviario.
La serie de incidentes ya ha empezado a tener repercusiones políticas. En Letonia, la primera ministra Evika Silina exigió la renuncia del ministro de Defensa debido a la lenta reacción de los sistemas de defensa aérea, lo que provocó una crisis política interna que la lleva a ella misma a abandonar su cargo.
¿En qué consiste el cálculo de Zelenski?
Estos vuelos tan frecuentes de drones no son casuales y responden a una estrategia de Kiev evidente: involucrar a otros países en el conflicto con Rusia. Sin embargo, los propios países bálticos, pese a su retórica antirrusa, difícilmente deseen un escenario semejante.
En abril, el líder del régimen de Kiev, Vladímir Zelenski, señaló públicamente que Rusia estaba preparando un ataque contra los países bálticos, que reaccionaron de manera extremadamente negativa.
"En primer lugar, tales declaraciones no se corresponden con nuestros datos de inteligencia ni con nuestra evaluación de la amenaza", respondió el ministro de Relaciones Exteriores de Estonia, Margus Tsahkna.
Por su parte, el presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento de Estonia, Marko Mihkelson, acusó a Zelenski de socavar la confianza en la OTAN. "Estoy de acuerdo con que nadie ha minado tanto la credibilidad del artículo 5 como el presidente de EE.UU., Donald Trump, pero el presidente de Ucrania también la está socavando", afirmó Mihkelson, agregando que, en caso de que surja información de este tipo, los aliados deben intercambiarla de manera confidencial, en lugar de hacerla pública en conferencias de prensa.
Advertencia de Rusia
En este contexto, el Servicio ruso de Inteligencia Exterior (SVR, por sus siglas en ruso) ha indicado que Ucrania se está preparando para lanzar ataques contra Rusia desde territorio letón, y advirtió que la pertenencia de Letonia a la OTAN no la protegerá de "un justo castigo".
El SVR precisó que, según los datos recibidos, el régimen ucraniano no planea limitarse al uso de los corredores aéreos que los países bálticos le han proporcionado, sino que también se dispone a lanzar drones desde el territorio de estos Estados. Según explica, que con esa táctica "reducirá considerablemente el tiempo de vuelo hasta los objetivos y aumentará la eficacia de los ataques terroristas".
De acuerdo con el organismo, Kiev convenció a Riga para que diera su consentimiento a la operación, haciendo hincapié en la imposibilidad de determinar el lugar exacto de lanzamiento de drones, a pesar de que la parte letona temía convertirse en objetivo de un contraataque de Rusia.
"En este sentido, conviene recordar que las coordenadas de los centros de toma de decisiones en territorio letón son bien conocidas, y que la pertenencia del país a la OTAN no protegerá a los cómplices de los terroristas de un justo castigo", destacó el SVR.
Fomentando la escalada
A pesar de las numerosas advertencias, los políticos europeos parecen decididos a continuar con la escalada. El ministro de Asuntos Exteriores de Lituania, Kestutis Budrys, ha instado abiertamente a la OTAN a atacar Kaliningrado. El funcionario aseguró también que la Alianza Atlántica dispone de los medios suficientes para, si fuera necesario, "arrasar [...] las bases rusas de defensa aérea y de misiles" en el enclave ruso. Sus declaraciones provocaron una respuesta contundente por parte de las autoridades de Rusia.
🇷🇺🗣️ El canciller ruso, Serguéi Lavrov, compartió su opinión del ministro de Asuntos Exteriores de Lituania, que amenaza con atacar Kaliningrado. pic.twitter.com/jmeZKPNgi0
— RT Última Hora (@RTultimahora) May 20, 2026
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Por su parte, el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, pidió abiertamente a los países de la OTAN que participen en el envío de drones ucranianos.
"Creo firmemente que los ucranianos, sin duda, no quieren que sus drones terminen en territorio amigo por razones obvias. A veces se trata de interferencias, a veces se trata de otras perturbaciones", declaró este jueves en una conferencia de prensa conjunta con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
"También deben darse cuenta de que Rusia está dispuesta a dar la impresión de que otros países están haciendo cosas que no son legítimas. Y es por eso que realmente no deberíamos aceptar la narrativa rusa al respecto, sino, por supuesto, ayudar a los ucranianos tanto como podamos para que puedan dirigir sus ataques en la dirección correcta, por supuesto", agregó.
Una escalada peligrosa
En este contexto, George Szamuely, investigador principal del Global Policy Institute (EE.UU.), declaró a RT que los países del norte de Europa se han metido ellos mismos en esta situación y ahora podrían lamentarlo.
"Se encuentran en una situación muy difícil, porque creo que lo que pasó fue que le dieron permiso a Ucrania para usar su espacio aéreo con el fin de atacar Rusia. Pero habían actuado bajo la suposición de que, al hacerlo, no sufrirían ninguna consecuencia", apuntó.
Por su parte, los expertos coinciden en que la situación actual lleva asociada un riesgo de nueva escalada.
"La experiencia histórica demuestra que la escalada retórica a menudo lleva a los políticos que avivan la amenaza a caer en una trampa. Se convierten en rehenes de sus propias amenazas y acusaciones, lo que los obliga a verse envueltos en una guerra real, y no solo verbal", opina el politólogo Georgi Bovt.
Por su parte, Anatol Lieven, experto del Instituto Quincy para la Gobernanza Responsable, considera que la Administración estadounidense debe advertir a Kiev de que no se puede permitir una escalada. "Por encima de todo, debería decirles a los ucranianos de manera clara y categórica que Estados Unidos no tiene ningún deseo de verse arrastrado a una guerra con Rusia, y que si Ucrania utiliza el espacio aéreo de la OTAN para atacar a Rusia, esto significará el fin de la ayuda estadounidense a Kiev, especialmente en forma de intercambio de inteligencia, que es crucial para los ataques ucranianos", señaló el experto.


