La compensación económica se ha convertido en uno de los principales puntos de fricción en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, informa CNN, citando una fuente familiarizada con las conversaciones.
Según la información, Teherán ha comunicado a los mediadores que desea recibir algún tipo de compensación financiera tan pronto como ambas partes acuerden un memorando inicial de entendimiento. Sin embargo, funcionarios de la Administración del presidente Donald Trump temen que la liberación de fondos en una etapa temprana reduzca la presión económica ejercida sobre Irán y debilite una herramienta clave de negociación para la siguiente fase de las conversaciones.
El mandatario estadounidense ha dejado claro a sus asesores que quiere un acuerdo que sea percibido como más sólido que el alcanzado en 2015 por Barack Obama y evitar cualquier medida que pueda interpretarse como la entrega de "palés de dinero" a Irán. En este sentido, las fuentes afirmaron que Trump no firmará ningún acuerdo que implique pagos directos de Washington a Teherán.
La publicación asegura que la nación persa ha solicitado 12.000 millones de dólares como parte de las negociaciones actuales, frente a los 1.700 millones de dólares liberados en el acuerdo de 2015. Ante ello, asesores estadounidenses han explorado alternativas que incluirían la liberación de fondos por parte de terceros países, como Catar, o el desbloqueo de activos iraníes con restricciones para usos humanitarios, destinados exclusivamente a medicamentos, alimentos y productos agrícolas.
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También se han discutido propuestas para crear un fondo de inversión destinado a la reconstrucción de Irán una vez se alcance un acuerdo definitivo, financiado principalmente por países del Golfo. Mientras tanto, la Casa Blanca mantiene la postura de que Irán no recibirá alivio financiero hasta que renuncie a sus reservas de uranio altamente enriquecido.
- A pesar de la frágil tregua declarada a principios de abril entre Washington y Teherán, recientemente la situación en la región ha estado marcada por ataques y amenazas mutuas.
- La noche del martes al miércoles hubo un intercambio de fuego. En particular, EE.UU. lanzó un misil contra un petrolero que intentó acercarse a un puerto iraní en el golfo Pérsico. Además, una antena de telecomunicaciones en la isla de Qeshm se convirtió en blanco.
- En respuesta, Irán atacó bases de EE.UU. en Kuwait y Baréin, afirmando que los dos países eran "responsables directos" del ataque.
- El exjefe de la Guardia Revolucionaria Islámica y actual asesor militar del líder supremo de Irán, Mohsen Rezaei, anunció este miércoles que cada disparo y agresión estadounidense será respondido con "una lluvia de misiles y drones".
- Mientras, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó el martes que el acuerdo con Irán podría darse en los próximos días y que el país persa supuestamente había aceptado negociar aspectos de su programa nuclear.
- Desde la República Islámica, destacan que "el enemigo se verá obligado a aceptar las nuevas reglas que Irán ha impuesto en el terreno".


