Irán y Omán están cerca de concretar un acuerdo marítimo para reabrir el tránsito en el estrecho de Ormuz. Aunque el tratado podría aliviar una de las urgencias políticas más inmediatas para la Administración de Donald Trump, también otorgaría a la República Islámica una influencia estratégica regional de la que carecía antes del conflicto, informó The New York Times.
De acuerdo con funcionarios iraníes y estadounidenses consultados por el diario, el documento establece que los buques con destino al golfo Pérsico transitarán por un canal controlado por Irán, próximo a su costa, mientras que los navíos que salgan del golfo navegarán por un canal cercano a Omán. El borrador también contempla el cobro de una "tarifa de servicio" destinada a cubrir el impacto ambiental del transporte marítimo y los costos vinculados a la seguridad de buques de carga y petroleros. Los ingresos recaudados se repartirían en partes iguales entre ambos países ribereños.
El dilema de la Casa Blanca
Sin embargo, esas disposiciones chocarían con el objetivo declarado de la Casa Blanca: que el estrecho vuelva a operar como una vía marítima abierta, como lo era antes del inicio de la agresión contra Irán, el 28 de febrero. Aun así, la reapertura resulta vital para Trump, por lo que, según el medio, su Administración estaría "preparando al mundo" para un escenario en el que Irán ejerza control sobre el tráfico.
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En paralelo, fuentes iraníes citadas por el periódico subrayaron que la ruta estratégica seguirá cerrada —independientemente de cualquier acuerdo— hasta que Washington levante su bloqueo naval contra los puertos iraníes. Por su parte, el mandatario estadounidense se ha pronunciado poco sobre el posible tratado, que forma parte de negociaciones más amplias entre Teherán y Washington y que, según él, lo llevó a cancelar un nuevo ataque a gran escala contra Irán durante el fin de semana.
En declaraciones recientes, el líder estadounidense afirmó que la apertura del estrecho de Ormuz es uno de los temas prioritarios que se encuentran sobre la mesa en las negociaciones con Irán sobre el cese de las hostilidades.
"Estamos hablando del estrecho, de la apertura del estrecho, de que esté abierto, literalmente, para mañana. Completamente abierto. Y esa es la primera fase", declaró el mandatario. "Y la segunda fase consiste en que entonces hablaremos del tema nuclear", agregó. "Básicamente, creo que se trata de la desnuclearización de Irán", precisó Trump.
¿Qué dice Irán?
Sin embargo, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmail Baghaei, enfatizó que su país no sostiene negociaciones con Washington y que los diálogos actuales se limitan a Omán.
Baghaei explicó que el propósito de las conversaciones con Mascate es definir, con su asesoría, un mecanismo provisional para la seguridad marítima. Según el portavoz, "las negociaciones son bilaterales entre los dos Gobiernos ribereños". Añadió que "otros [actores] ciertamente pueden aparecer como constructivos o destructivos, pero el asunto incumbe a Irán y Omán", y subrayó que "lo que ocurra después debe decidirse".
El portavoz insistió en que el estrecho de Ormuz no fue cerrado por desacuerdos entre Irán y Omán, sino por la "agresión" de Estados Unidos desde el 28 de febrero, en referencia a las tensiones militares en la zona. Baghaei señaló que "mientras continúen el bloqueo naval y las fechorías de Estados Unidos, y mientras sigan todas las violaciones que ha cometido, no ocurrirá nada especial en la situación del estrecho".


