En una entrevista exclusiva con RT, el viceministro de Exteriores de Irán, Kazem Gharibabadi, expuso la visión de Teherán sobre la escalada del conflicto en Oriente Medio, el fracaso de las conversaciones diplomáticas con EE.UU. y las perspectivas de volver al diálogo.
Las consecuencias de la guerra en el estrecho de Ormuz
Preguntado sobre la situación en el estrecho de Ormuz, Gharibabadi explicó que las limitaciones en la navegación no responden a una decisión unilateral de Teherán, sino que son consecuencia directa del conflicto. "Si hay algún obstáculo en la navegación por el estrecho de Ormuz estos días, se debe a la situación que estamos enfrentando", afirmó, señalando a Estados Unidos e Israel como "la causa principal". No obstante, recordó que "Irán siempre ha tratado de brindar seguridad en esta región".
El asesinato del líder supremo y la respuesta de Irán
Al ser consultado sobre el asesinato del líder supremo, Gharibabadi lo calificó como "un crimen atroz" que viola el derecho internacional. Aunque reconoció que se trata de "una gran pérdida", subrayó que Irán tiene mecanismos constitucionales para garantizar la continuidad del Estado: se ha establecido un "consejo provisional de liderazgo" que está supervisando la situación. Advirtió, sin embargo, que "Israel y EE.UU. pagarán un precio muy alto por este acto".
Sin posibilidad de diálogo
En este contexto de confrontación, la posibilidad de retomar el diálogo con Estados Unidos queda totalmente descartada, advirtió Gharibabadi, recordando que "ya hemos estado en medio de unas negociaciones por segunda vez, en las que ellos realmente han destruido la diplomacia". Además, se preguntó retóricamente: "¿Quién puede aconsejar a Irán que vuelva a negociar con EE.UU.?". Subrayó que la prioridad ahora es "defender el país de manera decisiva", y que Irán actúa exclusivamente en defensa propia, sin haber pasado aún a la ofensiva.
Objetivo: Estados Unidos, no los vecinos
Aclarando el alcance de las acciones militares iraníes, el viceministro enfatizó que Irán no ataca a sus vecinos del Golfo, sino únicamente "los intereses y también las bases de Estados Unidos" en la región. Explicó que Irán busca contener el conflicto sin expandirlo a los países de su entorno, con los que asegura querer mantener "relaciones muy buenas y constructivas". Sin embargo, advirtió que si países europeos como Reino Unido, Francia, Alemania u otros facilitan sus instalaciones para atacar a Irán, "nuestra respuesta será muy clara".
Acusaciones sin pruebas: el cuento de una bomba iraní
Gharibabadi también se refirió a las acusaciones sobre el programa nuclear iraní, desmintiendo que Teherán busque desarrollar un arma atómica. Recordó que "hace casi más de tres décadas que el régimen sionista y también Estados Unidos hablan de una imaginaria bomba nuclear iraní", y calificó de "gran mentira" las afirmaciones de que Irán está cerca de fabricar una bomba. En su opinión, el expediente nuclear no es más que un pretexto utilizado por Estados Unidos e Israel para justificar su agresión, especialmente teniendo en cuenta que "estos dos regímenes, precisamente, poseen armas nucleares".
Capacidad de resistencia y lecciones del pasado
Ante la pregunta sobre si Irán está preparado para una guerra prolongada, Gharibabadi recordó que el país ya ha atravesado crisis similares en el pasado. Aseguró que el sistema político y militar iraní está capacitado para reemplazar a sus dirigentes caídos. "Si perdemos a alguien, sí, eso sería una gran pérdida para la República Islámica de Irán […]", señaló. No obstante, afirmó que "Irán es una comunidad muy grande, y después de 47 años de revolución, pudimos capacitar a funcionarios en todos los campos".
